Invertir con foco: la forma en que Grupo AG decide y crece en Guatemala

¿Qué necesita Guatemala para convertir su potencial en inversión? Nuestro director general, Rodrigo Gabriel, abordó este tema en «Vamos al grano», el podcast de Guatemala No Se Detiene. Junto a Ricardo García Santander, compartió cómo ha evolucionado el Grupo y los criterios con los que elegimos nuestras apuestas. También planteó los pasos para fortalecer la competitividad del país, un camino que en Grupo AG queremos seguir construyendo.

De una crisis a una nueva visión

Grupo AG en sus 73 años, construida por dos generaciones y hoy liderada por la tercera. En 2016, una crisis nos llevó a repensar lo que hacíamos y lo que queríamos lograr, con una visión de mediano y largo plazo que fuera más allá de resolver ese momento.

Esa reflexión se profundizó a partir de 2017, con el relevo generacional al frente del Grupo. Desde ese momento, nos preguntamos qué nos había hecho exitosos y qué oportunidades teníamos por delante. La respuesta estaba en la cadena de valor. Hoy integramos al proceso productivo la chatarra que, de no gestionarse, terminaría como desecho. Solo en 2025 procesamos más de 500,000 toneladas métricas, equivalentes al 57.46% de los materiales que utilizamos para producir.

Esa misma visión nos llevó a estar cerca de cada cliente con centros de distribución que nos permiten atenderlo mejor. Así entendemos la transformación, como la decisión de ser competitivos en cada eslabón de la cadena.

Criterios claros para decidir dónde invertir

Esa visión de largo plazo se traduce en una disciplina concreta a la hora de decidir. En la conversación compartimos que, para evaluar una oportunidad, en Grupo AG aplicamos un marco con tres condiciones. La primera es que esté alineada con nuestra estrategia. La segunda es que genere valor compartido para accionistas, clientes, comunidades y proveedores. Y la tercera, que ese valor cuente con una gestión de riesgos que lo justifique.

Cada semana revisamos qué proyectos impulsar y también cuáles priorizar o dejar de lado. Ese enfoque responde a la convicción de que concentrar los recursos en pocas oportunidades, bien elegidas, aumenta las probabilidades de éxito. «Las estadísticas dicen que cuando hay un portafolio excesivo de proyectos, la probabilidad de éxito disminuye al 20%, y más del 70% de las transformaciones fracasan principalmente por desenfoque o falta de alineación», señala Rodrigo Gabriel, director general de Grupo AG. Con ese enfoque, entendemos que decidir bien significa mantener el foco en lo que nos permite crecer con valor para todos.

Confiabilidad, el cimiento para competir

Hoy operamos en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Ecuador y Venezuela, con planes de expansión. Lo hacemos en un mercado global donde China produce más del 50% del acero del mundo. En ese contexto, en Grupo AG buscamos competir en condiciones claras y equitativas, con eficiencia, optimización de costos y una diferenciación en tiempos de entrega y servicio.

Para lograrlo, lo primero es la confiabilidad, es decir, la calidad de nuestra varilla corrugada para construcción, el producto con el que respondemos a Guatemala y la región. Después viene entender con precisión lo que cada cliente necesita, en producto, en tiempos y en cercanía. Así se ve la competitividad en el día a día, en una varilla que llega a tiempo y con la calidad que la obra espera.

Una joya que se construye

Para nosotros, Guatemala es el país con más potencial, una verdadera joya. Para que ese potencial se concrete, en Grupo AG creemos que hay que fortalecer tres bases. La primera es la certeza jurídica, que da claridad a las reglas. La segunda es una infraestructura que responda en puertos, carreteras y aeropuertos. Y la tercera, el desarrollo de talento humano preparado para los próximos años.

Avanzar en esas bases requiere un esfuerzo conjunto. «Necesitamos alinearnos entre el sector público y privado para trabajar juntos por el país», indica Gabriel. Con reglas claras e infraestructura básica, Guatemala puede atraer más inversión y convertir su potencial en crecimiento real. Esa es la base sobre la que se construye el potencial del país.

Del cambio al crecimiento

Para Grupo AG, la transformación de estos años abre paso a una nueva etapa. Tenemos planificadas inversiones importantes dentro y fuera de Guatemala, con foco principal en el mercado guatemalteco por su potencial en infraestructura y vivienda. Para sostener ese crecimiento, nos apoyamos en la tecnología y la inteligencia artificial, que hacen más eficientes nuestros procesos.

Esa tecnología ya genera resultados en nuestra acería. En 2025, con modelos predictivos y sensores en tiempo real logramos reducir 8% el consumo de energía y con la optimización de las zonas de calentamiento en los hornos de laminación, ahorramos 7% en búnker.

«Guatemala tiene todo para seguir creciendo y tenemos la responsabilidad de aportar para que se materialice», añade Gabriel. Ese compromiso nos mueve a construir país.

Preguntas frecuentes

¿Qué necesita Guatemala para convertir su potencial en inversión?
Grupo AG considera que hay que fortalecer tres bases. La primera es la certeza jurídica, que da claridad a las reglas. La segunda es una infraestructura que responda en puertos, carreteras y aeropuertos. Y la tercera es el desarrollo de talento humano preparado para los próximos años. Avanzar en ellas requiere un esfuerzo conjunto entre el sector público y el privado.

¿Qué criterios aplica Grupo AG para evaluar una nueva inversión?
Aplica un marco con tres condiciones. La oportunidad debe estar alineada con la estrategia, generar valor compartido para accionistas, clientes, comunidades y proveedores, y contar con una gestión de riesgos que justifique ese valor.

¿En qué países opera Grupo AG?
En Guatemala, Honduras, Costa Rica, Ecuador y Venezuela, con planes de expansión. Las inversiones planificadas se dirigen dentro y fuera de Guatemala, con foco principal en el mercado guatemalteco por su potencial en infraestructura y vivienda.

¿Qué resultados ha logrado Grupo AG con la tecnología?
En 2025, con modelos predictivos y sensores en tiempo real, redujo 8% el consumo de energía en sus acerías. Con la optimización de las zonas de calentamiento en los hornos de laminación, ahorró 7% en búnker.